Líderes Fantásticos y dónde Encontrarlos

Una sola cosa distingue a los auténticos líderes del resto de las personas: Hacen algo con lo que los demás no. ¿De dónde sale ese impulso, a veces incontenible, que tienen algunas personas que no pueden dejar las cosas rotas sin reparar? ¿Qué sucede dentro de esos seres humanos que no pueden seguir de largo ante la dificultad o el conflicto, sino que se quedan hasta arreglarlo? 4 palabras bastante simples, que implican algunas habilidades que no son imposibles de alcanzar ni de entrenar: Percibir, Afectar, Crear, Hacer.

La “Fantástica” o capacidad de Fantasía es, en palabras de Gianni Rodari, la lógica de lo imposible. Las Sociedades, las Organizaciones, las Comunidades, necesitan líderes con la capacidad de soñar más allá de las lógicas conflictivas que nos han condicionado por décadas. Es el mejor primer paso para construir toda paz posible. Es posible convencernos de vivir en lugares en los que no pase lo que nos acostumbramos a que siempre pase, y lo es si cada uno busca dentro de sí, ese liderazgo fantástico que reside en todo aquel que vive en un sitio que aún no es perfecto.

Necesitamos gente que se de cuenta de lo que pasa a su alrededor. El primer paso que da un líder fantástico es notar cosas que los demás no notan. Las personas que realmente inspiran siempre son gente detallista. Es que la realidad también es una miscelánea de síntomas de cosas por arreglar y mejorar. Y se precisa de quienes tengan la sensibilidad necesaria para ver detrás de un grito angustia, detrás de un error una petición, detrás de un desastre una escuela de coaliciones de solidaridad, detrás de cada reacción inesperada de alguien, una manera de decir: “necesito contarles cómo estoy”.

Pero hay personas que logran ver muchas cosas que podrían requerir de su atención y sin embargo siguen adelante, la diferencia es que a los líderes de los que hablamos aquellas cosas les importan. El afecto se puede definir como la reacción a las personas y cosas que de alguna manera nos afectan. Y cuando algo en realidad importa es porque dejamos que nos afecte, que nos genere afecto. Que las cosas nos importen no es algo negativo, hay demasiada invitación a la insensibilidad en el mundo adulto. Y resulta que los líderes fantásticos se encuentran allí en donde hay quien se permite sentir afecto ante una situación o una persona. Nadie repara con dedicación y maestría algo que no le importa. Necesitamos gente a la que la realidad le importe, especialmente esa realidad con la que pueden hacer algo para dejarla mejor.

Claro, hay quienes no sólo ven lo que pasa a su alrededor, sino que además sienten lo que pasa, pero no logran hacer nada al respecto. Es distinto con los seres humanos que hacen historia, ellos logran siempre hacer algo. Consiguen convertir ese afecto en una especie de fuerza interior para hallar una solución. La creatividad tiene mucho que ver con el sentido de urgencia, como lo enseñó Saint-Exúpery en su dibujo de los baobabs en “el principito”. Sea por sentido de supervivencia o de evolución, ante las dificultades la inteligencia funciona de manera formidable, la perturbación es un motor de pensamiento poderoso. Necesitamos esa clase de hombres y mujeres que permitan a sus ideas surgir y perfeccionarse para reparar, arreglar, inventar y proponer.

¡Cuántos cuadernos y discos duros hay en el mundo llenos de ideas que nunca vieron la luz! Cuánta ilusión dormida en cada uno si hiciéramos con disciplina una lista de “cosas en las que hubiera podido ser genial”. Porque también hay mucho talento que no llegó a convertirse en obra maestra porque nos dimos cuenta de algo, nos importó, tuvimos una idea genial al respecto, pero no hicimos nada. Es que los líderes fantásticos saben hacer, tal vez hablen bien, tal vez sean arrolladores en su carácter, tal vez su presencia convoque gente, pero sin lugar a dudas, lo que con seguridad poseen todos aquellos que le dan giros a la realidad, es  una distancia interior muy corta entre las ideas y las manos. Son los que son hábiles para la gestión, los que hacen lo que piensan, los que convierten sus intenciones en resultados. Necesitamos líderes que sepan hacer, que dejen huella visible en cosas que se pueden tocar, que se pueden ver, que en poco tiempo pasen de la lluvia de ideas a la realidad cambiada, reparada, creada.

Las posibilidades de superar la fatalidad, el repetir indefinidamente la historia, son infinitas, solo necesitamos una dosis de fantasía inteligente y de creación efectiva. Y todo eso reside en las capacidades que nos hacen humanos.

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