¿Qué llevan los líderes en la maleta?

Tan importante como la maleta de los estudiantes es la de los maestros. Tan esencial como aquel morral en el que cada miembro del equipo lleva todos sus implementos deportivos es aquel maletín en el que el entrenador lleva los utensilios que usará para dirigir el juego, tan clave para el resultado es el equipaje de los colaboradores como el de los líderes que los acompañan.

Todo el talento natural del mundo no es suficiente para acompañar a las personas en sus procesos si no se hacen los aprendizajes necesarios. Aprendizajes que muchas veces implican ir más allá del propio estilo personal, pues nada peor le puede pasar a un equipo de trabajo que tener por líder a una de esas personas que se resignaron frente a la posibilidad de crecer y le imponen su única manera de responder y reaccionar a todas las situaciones y personas; fatal para sí mismo, fatal para su gente, y fatal para los objetivos que se persiguen, porque así se consigan, no se logra lo necesario para sostenerlos en el tiempo. Si un equipo consigue resultados pero tiene que revisar una y otra vez sus maneras de hacer las cosas, ese equipo necesita otro estilo de liderazgo, seguro.

Es normal en las organizaciones que se escoja por líder a las personas con los mejores o más certificados conocimientos técnicos sobre el área de trabajo o el sector del negocio, hay una idea un poco automática de que si alguien comprende todo lo correspondiente a un proceso esa persona puede dirigirlo. No siempre es así. Los conocimientos técnicos o teóricos no dotan a las personas de destrezas relacionales. Las especializaciones no convierten inmediatamente a alguien en hábil para estar con otros, o para unirlos a una causa siendo armónicos en su esfuerzo. De hecho, en no pocas ocasiones, las actitudes que llevan a alguien a ser un genio experto en determinado tema muy específico, son las mismas actitudes que le impiden liderar.

¿Qué lleva un líder en su maleta? Los que asumen el reto de ir más allá de su estilo personal, y de no confiar únicamente en la utilidad de su conocimiento – útil y necesario sin lugar a dudas, pero no un súper poder – van adoptando esquemas de relación con sus equipos, con las personas que los componen, van desplegando talentos para asumir las circunstancias cambiantes dentro y fuera de su ambiente de influencia, y lo hace cada vez mejor si desarrolla 5 competencias que son el equipaje de todo buen líder:

  1. Compromiso: Atención a los que las personas, retos y circunstancias necesitan de nosotros. Dar en toda circunstancia y durante toda circunstancia.
  2. Autogestión: Encargarse con entusiasmo y disciplina del propio crecimiento. Dotarse a sí mismo de lo que se necesita para el reto.
  3. Iniciativa: Convertir las ideas y las pasiones en proyectos, hacer algo con lo que se piensa personal y colectivamente. Lo contrario de la excesiva planeación nunca ejecutada.
  4. Empatía: Quitar toda barrera que impide que aquello que los demás expresan sinceramente haga eco dentro de nosotros.
  5. Imaginación: Creación constante a partir de lo que se tiene, de la gente con la que se cuenta y de los talentos de los que se dispone. Indisposición a repetirse.

Las desarrollaremos una por una en las entradas siguientes.

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